DIGILEC Revista Internacional de Lenguas y Culturas 255
Digilec 12 (2025), pp. 247-264
2) Autoevaluación: reflexión personal y puntuación numérica (de 0 a 10)
La primera evaluación se planteó como una introducción al trabajo teatral. En ella
desarrollamos ideas elementales de juego dramático, técnica vocal y composición de un
personaje a través de la evolución del mismo a través del texto dramático. En la segunda
evaluación propusimos un trabajo de reflexión y diseño de la escenografía que les
pareciese más idónea para la representación de los fragmentos escogidos. Esta propuesta
práctica tuvo una acogida muy especial entre el alumnado. Se esmeraron mucho en su
elaboración. A lo largo de la tercera evaluación nos ocupamos de trabajar los fragmentos
cantados y tomamos decisiones sobre el maquillaje, la utilería y el vestuario. Por otra
parte, dedicamos buena parte del tiempo lectivo al ensayo y preparación de los fragmentos
escogidos para su representación.
4. REFLEXIONES ACERCA DEL TEATRO Y LA EDUCACIÓN
Alfredo Rodríguez López-Vázquez (2008) sostiene que una experiencia educativo-
teatral puede partir desde la actualización de un texto clásico (teatro en verso) para
trabajar y aprender posteriormente las bases de composición de un personaje, dicción,
gesto y atuendo, así como el ritmo de la representación. Propone unas bases muy claras
acerca del proceso a seguir:
La actividad teatral, en todas sus formas y grados, requiere un aprendizaje inicial en la que
elementos como la percepción espacial, la atención visual y auditiva, la comprensión de
conceptos como personaje, conflicto, espacio y ritmo, y el aprendizaje de la gestión de las
emociones son centrales para que todo lo que tiene que ver con el hecho teatral como
fenómeno educativo pueda producirse en condiciones. Y el teatro se enseña y se aprende
viendo lo que realmente es teatro, haciendo que el alumno se convierta en espectador de un
espectáculo, y no en lector de un texto escrito, y a través de ese aprendizaje de la esencia
espectacular del hecho teatral, pueda proyectar las posibilidades que el teatro, en sus
distintas formas, le ofrece (75).
Si la primera frase es ver teatro, la segunda es hacer teatro: “Es decir, convertirse
en actores en una representación que requiere también público. Entender desde dentro de
la representación lo que se está llevando a cabo, el misterio del hecho teatral” (78). De
esta manera, en el esquema de comunicación, los alumnos pasan de ser receptores de un
mensaje a ser emisores del mismo. En ese acto de comunicación, canalizado a través de
la obra (texto teatral) y del espacio (sala) intervienen multitud de elementos que, bien
trabajados y organizados, contribuyen a facilitar la comprensión del mensaje que el autor
nos ha legado: decoración, luces, vestuario, maquillaje, utilería o atrezzo, movimiento
corporal, danza, música (incidental o buscada para la ocasión):